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| El director de orquesta se llama Manel. A él corresponde afinar y conseguir que todos afinen, tocar y dirigir, todo a la vez. Fuera, Xavier, su hermano, se encarga de la puesta en escena. Todo en orden, ninguna nota discordante. El restaurante Torres Petit es el modelo exacto de negocio familiar, en la más pura tradición catalana. En su origen, allá por 1910, fue una fonda, que con los años se ha convertido en hotel, en el paseo Sant Joan de Manlleu. La afición por los fogones y la mesa, respectivamente, fue el estímulo para que en 1986 le naciese un hijo a la fonda madre: el restaurante Torres Petit. La apuesta estaba hecha y en ello se han aplicado los hermanos Molera, con una tenacidad y un rigor máximos, desde los inicios hasta hoy. El comedor principal ha adquirido aires cálidos y clásicos, es agradable, acogedor, elegante y cómodo. La ornamentación de las mesas es detallista y el tono del ambiente, artísitico. El nuevo comedor hace funciones de salón privado. Arriba, una sala para 30 persones enfatiza la entrada al restaurante del futuro inmediato, preparada para vídeo-conferencias y reuniones de cualquier tipo con línea RDSI. Aprovechano la ampliación, grupos, y especialmente empresas, disponen de espacios idóneos como complemento de actividad. La bodega se ha convertido en un espacio vital, hecho a medida. Construido para contener las más diversas botellas de vino en condiciones inmejorables, de humedad y temperatura, acondicionada también para recibir a los huéspedes del restaurante, en un ambiente distendido, catando, saboreando, antes de la comida alguno de los vinos que Xavier Molera ha mimado. La atención al cliente se ha convertido en la divisa de la casa.
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